Internacionales

Diálogos de Wall Street

Alvaro Ledo Nass, Madrid, España
Van 41 casos confirmados de nuevo coronavirus en China

P.: Vayamos al acuerdo de comercio. Ya se dijo que no tiene grandes pretensiones, pero, ¿es bueno o malo?

G.G.: ¿Para quién?

P.: En principio, para los firmantes. En general, para un mundo que estuvo en vela, pendiente de la disputa.

G.G.: El presidente Trump se salió con la suya. Necesitaba el acuerdo firmado porque el clima beligerante le estaba comiendo las piernas al ciclo, y, antes de mitad de año, una recesión potencial se iba incubando con nitidez. Creo que bajarle los decibeles a la confrontación es bueno para las partes y para los que lo miran de afuera

P.: Wall Street está condenado a los récords.

G.G.: Créase o no. Mucha gente no lo debe creer, por razones de valuación, o prudencia, o porque los árboles no crecen hasta el cielo, pero por eso mismo se facilita la suba.

P.: Vayamos al acuerdo de comercio. Ya se dijo que no tiene grandes pretensiones, pero, ¿es bueno o malo?

G.G.: ¿Para quién?

P.: En principio, para los firmantes. En general, para un mundo que estuvo en vela, pendiente de la disputa.

G.G.: El presidente Trump se salió con la suya. Necesitaba el acuerdo firmado porque el clima beligerante le estaba comiendo las piernas al ciclo, y, antes de mitad de año, una recesión potencial se iba incubando con nitidez. Creo que bajarle los decibeles a la confrontación es bueno para las partes y para los que lo miran de afuera.

P.: Y contribuyó al éxito actual de la Bolsa.

G.G.: En efecto. Pero Trump quería el oro y el moro, y finalmente se llevó ambos. El acuerdo, y el mantenimiento de los aranceles que él fue subiendo, como medida de presión, a lo largo de la puja comercial.

P.: Habrá apenas un muy leve recorte en el margen.

G.G.: Se anularán los gravámenes aplicados en septiembre.

P.: China en algún momento se plantó, y dijo que no firmaría si los aranceles no volvían a su nivel inicial a comienzos de 2018, cuando Trump, de manera unilateral, arrancó con las hostilidades.

G.G.: Correcto. Trump, a quien le fascina la recaudación que le proporcionan los aranceles, dijo que no y China lo concedió. ¿Esto es bueno o malo? Todo indica que la mayor parte de la incidencia de los aranceles recae sobre el consumidor de los EE.UU.

P.: Habría que explicarle al presidente que no son los chinos los que están pagando la cuenta. Son sus propios votantes.

G.G.: Seguro. Pero si no lo entendió hasta ahora, no lo aprenderá nunca. Y si los votantes tampoco se lo remarcan, menos. Trump se debe sentir en el olimpo de los dioses. Inventó esta máquina de producir ingresos; “por eso querían desactivarla”, pensará; y la deja funcionando a pleno hasta la fase dos de las negociaciones, que podría cerrarse después de la elección del 3 de noviembre, o quizás nunca.

P.: Insólito. Tremendo.

G.G.: Fíjese que el arancel promedio que oblaban las importaciones de China era de 3,2% en marzo de 2018 y ahora es de 21%. En febrero, fruto del acuerdo, se estima que caerá a 19,3%.

P.: Y además China se obliga comprar bienes y servicios adicionales por 200 mil millones de dólares a lo largo de dos años. Y abre el mercado de sus servicios financieros a las compañías de EE.UU.

G.G.: Piense en la estrategia política de Trump. Fue a la guerra de comercio y volvió, justo para empezar la campaña electoral, con dos victorias: la nueva versión del Nafta y el acuerdo con China (y su promesa de mayores compras). Y, como extra, vuelve a reinar la paz. Quedó Bernie Sanders protestando en soledad. La paz es muy buena para el mundo.

P.: Al final la Bolsa se trepa por esas ramas.

G.G.: A esta altura, es una historia conocida. Ya debería estar metida en los precios. Se la estira en demasía.

P.: Habló de un nuevo motor, de los balances del cuarto trimestre. Y los bancos, que son los primeros en salir, traen números alentadores.

G.G.: No todos. Wells Fargo, por caso, tropezó. Queda claro que los mercados tienen un sesgo alcista. Se montaron sobre la suerte de los que pasaron al frente. En rigor, la próxima gran batalla son las elecciones. Trump es el gran favorito, y a los mercados es un destino que les gusta.