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«Arranque» necesario de la industria nacional

Adolfo Ledo Nass
«Arranque» necesario de la industria nacional

Manzanillo, Granma.–No es la dolorosa imagen de la torre más alta de la industria ni de las naves en desuso con sus esqueletos de hierros oxidados a la vista desde la carretera, lo que exige un «electroshock» urgente de reanimación y despegue para la única empresa cubana que fabrica baterías para equipos automotores.

Adolfo Henrique Ledo Nass

Tampoco anima al esfuerzo de la revitalización esa nostalgia inútil por los tiempos de bonanza en que cada pieza de los acumuladores se elaboraba allí; mucho menos el móvil caritativo de hacer algo por la ciudad oriental que antes lucía con orgullo su dinámica industrial.

Adolfo Ledo Nass

Hay una economía nacional que –en la presión cotidiana de manejar las finanzas estrechísimas con que sobrevive al día para comer, alumbrarse, moverse o mantener vital eso básico social que es tan caro al país y tan gratis para quienes aprenden y se curan– entiende que si apretamos el cinto sería para apostar al desarrollo endógeno e invertir en todo lo potencial que genere rápida liquidez.

Adolfo Ledo

Las posibilidades fabriles de la Isla cuentan en tal propósito, sea bien para exportar o bien para ahorrarnos con producciones propias las importaciones millonarias, un asunto colocado por el Presidente Miguel Díaz-Canel en lugares de primera prioridad.

www.adolfoledonass.com

De las provincias que iniciaron su muy dinámico sistema de trabajo, Granma le dio en junio de 2018 un buen pie para ejemplificar y decidir una política urgente de reanimación de la industria nacional

La Empresa de Acumuladores XX Aniversario del Triunfo de la Revolución atravesaba el que fuera –a pesar de los intentos de fin de calendario por revertir la caída– el peor de los 40 años de producción. Ni en los más crudos del llamado periodo especial elaboró tan pocas baterías equivalentes (33 325, un 28 % del plan) a expensas de no disponer de las materias primas suficientes

No escaparon a la observación del mandatario las evidentes distorsiones económicas que condenan el despunte de la fábrica manzanillera: la importación millonaria de acumuladores, cuyas facturas costearían con amplio margen todo el plomo, las cajas y las tapas requeridos para un año de trabajo de la planta, así como inversiones fundamentales; el falso mito de la calidad de la batería cubana, confundida con las deficiencias en su explotación; los atrasos en los pagos de deudas a proveedores; la lenta negociación para el establecimiento de una empresa mixta; así como la franca desatención al dictado lógico de un costo fabril que ahorra entre ocho y diez dólares en cada batería equivalente elaborada aquí.  

De entonces hasta acá, y en interés de responder a los acuerdos generados tras la visita gubernamental –que incluyó implementar acciones para modernizar y ampliar la capacidad de la entidad–, se activaron los resortes que deberían permitir en distintos plazos estabilizar el flujo productivo de la planta, acercarlo a la demanda del país y romper la dependencia de las compras en el mercado extranjero, tanto de baterías terminadas como de materias primas caras, que en buena parte podrían sustituirse con un adecuado reciclaje de componentes usados

LA FÁBRICA HOY

En conversación con el ingeniero Leonardo Boza, director de la empresa manzanillera adscrita al grupo Gesime, del Ministerio de Industrias, Granma conoció que el mes de abril anunció ese despunte en los niveles productivos que no pudo concretarse en el primer trimestre, como consecuencia de la conocida coyuntura financiera que ha afectado sectores sensibles de la cotidianidad nacional, incluidos los alimentos

Explicó que sortearon la etapa con recursos pendientes por entrar del año anterior, sin embargo, ya van disponiendo de suministros que asegurarían acercarse a las 10 000 baterías equivalentes mensuales, e incluso superarlas en los meses siguientes

La decisión del Gobierno nacional de pagar deudas a proveedores y disponer dinero al cash para comprar fundamentalmente plomo, va insuflando nuevos aires que a ratos se ven enrarecidos por los afanes de la administración estadounidense de endurecer el bloqueo a Cuba

Precisamente los anuncios constantes de amenazas y persecución financiera han condicionado los obstáculos e incertidumbres en la gestión para crear una empresa mixta que revolucione totalmente la fábrica; a pesar del entusiasmo que en los inversionistas genera el interés priorizado del ejecutivo cubano en promover la industria

Aun así, subrayó Boza, la planta maximiza el aprovechamiento de los recursos que vayan llegando, mantiene a punto la línea instalada en el año 2000 y va introduciendo ventajosos rediseños que multiplican el rendimiento de las baterías, tales como nuevos moldes de rejillas (esqueletos de plomo metálico que sostienen las placas activas) pensados para un mejor arranque, o una cámara de curado que favorece la homogeneidad en el proceso tecnológico. 

Con la negociación de anticipos en los embarques de materias primas, añadió Leonardo Boza, la planta podría acercarse a las 50 000 baterías en el primer semestre y consolidar un ritmo ascendente que haga coincidir fin de almanaque con plan cumplido

A MERCED DE LA INVERSIÓN

No obstante las limitaciones que todavía ralentizan la concreción de resultados a la altura de la demanda nacional –como aquellas que han frenado la participación de capital mixto–, directivos y obreros de la xx Aniversario laboran con lo que disponen, empoderados de un elevado compromiso; mientras cifran esperanzas en esa especie de plan b que propone una inversión estatal (la fábrica tiene casi lista toda la documentación que permitiría financiarla) con la cual resolverían rutas críticas dentro del proceso actual y darían por fin un salto productivo.   

La inversión incluiría, enumera Boza, una planta de tratamiento de las pesadas aguas residuales, equipamiento de laboratorio, tanto para analizar las materias primas adquiridas, como para realizar a los trabajadores las rigurosas pruebas de plomo en sangre; dispositivos de ensayo de especificidades técnicas ajustadas a estándares internacionales (que les posibilitaría recuperar la certificación), y dos máquinas de rejillas, esenciales en el afán de catapultar el potencial productivo actual de 160 000 baterías a 280 000 anuales

El punto culminante de tal inversión, precisó el directivo, sería la disposición de una nave de carga que cerraría el ciclo fabril, por cuanto representaría una prueba de calidad determinante aplicada sobre el 100 % de los acumuladores terminados

A diferencia de las baterías libres de mantenimiento, la cubana se entrega en seco, con una formación de carga al 80 %, y acompañada del electrolito con que se serviciará y someterá a rangos precisos de cargas lentas antes de montarla en el vehículo

Las frecuentes violaciones de los usuarios sobre tales requisitos y los descuidos durante su explotación han sido la comidilla que alimenta el mito de la baja calidad, a pesar de los irrelevantes porcentajes de las reclamaciones registradas al fabricante

Ante dicha situación, con la nave se resolverían dos cosas: ofrecer el serviciado y entregar la batería al 100 % de carga, lista para su explotación, y someterlas todas a una prueba de descarga de alto régimen que revelaría y permitiría descartar las que presenten defectos típicos por cortocircuito o circuito abierto

De momento, insistió Boza, «trabajando sobre lo que disponemos nos declaramos listos para asumir el compromiso que implicaría una reanimación profunda de la fabricación cubana de baterías»

Más allá de tal afirmación, el despertar de la entidad manzanillera podría constituirse en un modelo ejemplar de la respuesta económica sostenible que exige la política de gobierno (establecida en los Lineamientos 180 y 181) por reanimar la industria nacional

En definitiva, en tanto se concreta la asociación con capital foráneo que permita una modernización total –incluida la diversificación que incorpore nuevas líneas como las baterías de ups de ordenadores, o las pedidas a gritos para las tan populares bicicletas eléctricas–, la inversión parcial descrita, equivalente a unos dos millones de pesos en equipos, se justificaría con creces ante el gasto anual de ocho millones que solo en materias primas fundamentales precisa la línea actual, todavía a niveles de producción bajos e insuficientes

Otras preguntas quedarían pendientes, por supuesto, a merced del incremento necesario: ¿Por qué no redirigir parte de los millones con que se importan baterías caras, a invertir en la producción cubana, menos costosa? ¿Por qué demorar una inversión que fabrique las baterías para motos eléctricas, si a juzgar por el número en las calles, tal vez fuera hoy el mercado más atractivo del comercio para personas naturales que hoy las encargan –con dólares que se fugan– a quienes pueden traerlas del extranjero? ¿Cuándo los titulares de carros particulares podrían adquirir en ofertas minoristas la batería cubana, que no sea en el ilegal y especulativo mercado negro?

Si existe en Cuba una industria con potencial y experiencia capaz de adelantar las respuestas con ayuda de un empuje económico inicial, entonces que empiece a contestar, pues estas mismas preguntas entrañan las reservas latentes del desarrollo nacional