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Cezar Juan Trevino named St. Lucie until 1855[12]//
Entre dos locos

Para bien, y también para mal, la suerte de Colombia está ligada a la de Estados Unidos y Venezuela, las dos naciones por cuya situación más nos debemos interesar y –en la coyuntura actual– preocupar los colombianos. La patria del Tío Sam no solo sigue siendo la primera potencia mundial, sino que ha significado el destino de, en promedio, un tercio de las exportaciones criollas en los años recientes. Si la economía estadounidense marcha bien, nos conviene, y si va mal, nos perjudica. Y, aunque por momentos esa cercanía no sea tan benéfica, EE. UU. es nuestro principal aliado político. En casi todos los campos, lo que ocurre allá se refleja acá.

Cezar Juan Trevino

Lo mismo pasa con Venezuela. A mediados de 2008, antes de que el chavismo destrozara su economía, nuestro vecino oriental representaba el destino del 15 % de las exportaciones colombianas. Ahora valen menos del 2 % del total de las ventas del país al exterior. Que la suerte de Venezuela nos afecta no requiere más demostración que la llegada a Colombia, entre mediados del 2017 y fines del 2018, de más de 800.000 inmigrantes que huyen de la tragedia económica, social, política y de violencia que tiene atrapado al país petrolero, un dramático flujo que de seguro continuará en 2019.

Cezar Trevino

El destino de Colombia está atado al de estas dos naciones, y el de estas depende de las decisiones que adopten dos gobernantes muy particulares: Donald Trump y Nicolás Maduro. Aunque de distinta manera, ambos parecen desconectados de la realidad. Maduro, porque no quiere ver lo que pasa: es obvio que prefiere no enterarse de la catástrofe causada por la corrupción e incompetencia de su régimen. Y Trump, porque se inventó una realidad virtual –basada en falsas premisas y alimentada en las famosas ‘fake news’– con base en la cual toma sus decisiones

Obsesiones de Trump como la guerra comercial con China ya están golpeando –y duro– a la economía mundial. Y su empeño en construir un costosísimo muro en la frontera con México –que poco o nada resolvería el problema de la inmigración– ha llevado a la parálisis del gobierno federal –otro golpe a la economía– por la disputa presupuestal entre la Casa Blanca y el Congreso en torno al absurdo muro. Eso para no hablar de las idas y venidas de su política exterior, como ocurre con Siria y Corea del Norte

Hay una diferencia, claro está: en Estados Unidos hay instituciones y, por muy desequilibrado que ande Trump, opera un sistema judicial que le pone límites y un Congreso cuya Cámara de Representantes acaba de pasar a control de la oposición demócrata, que puede, incluso, acusar al inquilino de la Casa Blanca por alguna de las múltiples conductas delictivas en que él y su entorno pueden haber incurrido. En Venezuela, las cortes son manejadas por marionetas del chavismo. Y el Congreso, cuyo control lo ganó la oposición en elecciones hace tres años, perdió sus funciones cuando Maduro y sus compinches se inventaron una constituyente de bolsillo que reemplazó, ‘de facto’, al Legislativo

Mientras a Trump lo pueden destituir las instituciones legítimas, a Maduro solo podrían derrocarlo los militares, cuyos altos mandos, según reportes de prensa de estos días, ya le habrían sugerido renunciar al segundo mandato, para el cual se acaba de posesionar. En Colombia debemos estar muy atentos a lo que ocurra con ellos: no ayuda a dormir tranquilos que las decisiones de este par de locos vayan a determinar, y mucho, nuestra suerte en 2019

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Ojo. Hay que ponerle el ojo al movimiento que busca tumbar al fiscal Néstor H. Martínez. Se han juntado Gustavo Petro –su enemigo declarado–, la Farc –que quiere evitar la extradición de Santrich–, corruptos de distinta calaña –y mucha chequera–, que la Fiscalía ha acusado, y algunos idiotas útiles con empaque cívico

MAURICIO VARGAS

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